La costera del bonito, tradición con sabor a marLa temporada de capturas del bonito del Norte llena de actividad los puertos y los fogones asturianos.

Entre los meses de mayo y septiembre arriban regularmente a los puertos asturianos barcos pesqueros cargados de bonitos del norte. Es la denominada costera del bonito, una cita anual en la que las culturas pesquera y gastronómica se funden a lo largo del todo el litoral asturiano en torno a este túnido de calidad y sabor sin par.

La costera del bonito del Norte es una época especialmente relevante para la flota pesquera asturiana. A primeros de mayo, las embarcaciones sueltan amarras y ponen rumbo a las Azores para encontrarse los primeros ejemplares de esta especie que inician su migración anual desde aguas atlánticas hasta las del Cantábrico. Este trayecto es seguido por las flotas pesqueras, a las que se suman paulatinamente cientos de aficionados a la pesca en embarcaciones deportivas cuando los bancos de bonito alcanzan las aguas situadas frente al litoral asturiano.

Visita a rulas

Especialmente importante es la actividad que se genera entorno a la costera del bonito en la rula de Avilés; unas tareas que pueden conocerse gracias a visitas guiadas de hora y media que regularmente se organiza los martes y viernes de julio y agosto aproximadamente a las 16.45 horas. El recorrido por las instalaciones de la rula avilesina permite descubrir cómo es el proceso de transito del pescado desde su llegada al puerto hasta su salida para el consumo, asistiendo en vivo a la venta mediante el tradicional sistema de subasta.

La rula de Puerto de Vega (Navia) también permite vivir una experiencia similar, de lunes a viernes a las 11.00 y a las 16:15 horas. Además de conocer estas labores relacionadas con la costera del bonito y la actividad pesquera en general, la visita a Puerto de Vega es una oportunidad inmejorable para descubrir un típico puerto del Cantábrico, con su flota artesanal amarrada en su recogida dársena, que se adentra hasta el mismo corazón de esta villa de inequívoca identidad marinera.

Actividad conservera

La actividad generada por la temporada del bonito no se limita a los muelles. Tiene también su reflejo en la industria conservera asturiana, que durante estos meses desarrollan un intenso trabajo para elaborar sus productos basados en esta singular especie cantábrica. Toda esta labor puede conocerse en Conservas Entreislas (El Franco), que ofrece visitas guiadas de lunes a viernes en horario de 9.00 a 13.00 horas. En Tapia de Casariego, Conservas El Viejo Pescador también ofrece la posibilidad de descubrir de lunes a sábado, previa cita, el mundo conservero vinculado al Cantábrico.

También los fogones de todo el Principado reciben con satisfacción este arribo anual del bonito a los puertos y las cartas de los restaurantes incorporan las recetas más tradicionales junto a novedosas propuestas basadas en este túnido de carnes claras, sabrosas y suave textura. Entre las primeras, bonito a la plancha, encebollado, con tomate, en rollo o la exquisita ventresca de bonito. Entre los segundos, un sinfín de propuestas gastronómicas en las que los chefs asturianos aúnan imaginación y buen hacer.

La costera del bonito es, por tanto, una época ideal para saborear Asturias disfrutando de sus más genuinas costumbres marineras y degustando una gastronomía basada en el bonito del norte que aúna tradición y modernidad.

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