De las pomaradas a los llagaresUn excelente momento para vivir una experiencia vinculada a la cultura de la sidra asturiana.

Entre los meses de septiembre y noviembre, el sector sidrero asturiano vive uno de los periodos de máxima actividad. Tras fructificar las manzanas, y completado su ciclo de maduración, comienza la cosecha y, seguidamente, el mayao y obtención del mosto de sidra. Es tiempo, pues, de pomaradas cargadas de fruta y llagares prestos a producir la sidra nueva que nos acompañará durante en el nuevo año.

Con la recogida de la cosecha en las pomaradas se pone cierre a un ciclo que se inició ya entrada la primavera  con la floración de los manzanos. Las variedades tempranas lo hicieron en torno a mediados de abril, mientras que las tardías no florecieron hasta finales de mayo. Luego llegó las delicadas etapas de fructificación y desarrollo hasta que, ahora en otoño, es el momento de recoger la cosecha.

Pero para elaborar sidra no vale cualquier manzana, si lo que se desea es obtener un producto con Denominación de Origen Protegido (DOP). Este distintivo de calidad únicamente se otorga a aquellas sidras que tienen como base alguna de las 22 variedades de manzana de sidra asturiana. Entre ellas, algunas con nombre tan expresivos como blanquina, limón montés o coloradota.

En este 2015, el campo asturiano espera obtener una buena cosecha de manzana, abundante y de calidad. Sin embargo, estas buenas perspectivas no serán generalizada en todas las pomaradas a causa de las vecerías, la característica de los manzanos por la que alternan las buenas cosechas cada dos años.

Tras la recogida, las manzanas parten rumbo a los lagares, donde mezclan las diferentes variedades para obtener una sidra equilibrada. Importantes son las medidas higiénicas a las que se somete la fruta antes de iniciar la extracción del mosto en un proceso de tres pasos: molienda, maceración y prensado.

Con la molienda se obtiene la magalla (pulpa de manzana), cuyo tamaño tendrá una especial incidencia en el posterior prensado. Tras pasar entre dos y cuatro días macerando, la magalla pasa al caxón de las prensas, donde reposará en torno a 24 horas. Durante este reposo, el primer mosto comienza a fluir. Y ya a partir del segundo día, comienza el prensado, un proceso que debe efectuarse con maestría para evitar turbiezas o que el mosto contenga sólidos.

A partir de aquí, el mosto pasará a los toneles. Llegará entonces el tiempo del fermentado y de los trasiegos entre enero y marzo, antes de que la nueva sidra esté lista para embotellar y poner fin al ciclo de elaboración que ahora comienza.

Esta época es, por tanto, un excelente momento para vivir una experiencia vinculada a la cultura de la sidra asturiana. Desde Saboreando Asturias te proponemos una ruta con la que recorrer el proceso de elaboración de esta bebida emblemática, desde las pomaradas hasta los lagares, disfrutando de la integración en la vida social de las sidrerías tradicionales.

El evento en imágenes (0 imágenes)